Leía recientemente un libro donde la protagonista, a sus 50 años, se veía comportándose como una adolescente en una relación amorosa que tenía. Para mí la reflexión principal era que, aunque vayas cumpliendo años, la madurez no es consecuencia sólo del paso del tiempo, sino del aprendizaje a través de las experiencias que vivas en ese tiempo.
Paralelamente, me surgía preguntarme estos días algo que viene al ver el aumento tan normalizado y aceptado de tomar pastillas.
Por un lado, el estilo de vida y los hábitos que adquirimos son cada vez más enfermizos, la alimentación, el sedentarismo, las adicciones. Y, asimismo, también hay más prevalencia de enfermedades crónicas.
Por otro lado, es cierto que la esperanza de vida se ha incrementado en las últimas décadas. También que, en gran parte, esto ha ido de la mano de avances médicos y tecnológicos.
Esta indiferencia ante el aumento de demanda y de consumo de recursos sanitarios, ¿es consecuencia de creer que todas esas intervenciones aumentan tu esperanza de vida?
Porque, ¿es eso cierto? ¿Y qué consecuencias tiene?
Así, vivimos en general más años, pero también convivimos con más enfermedades.
¿Es eso vida?
Tal y como yo lo veo, estas enfermedades, que pueden traer consigo intervenciones médicas, también llevan a limitaciones por creer por ejemplo que un síntoma determinado va a ser así siempre, o que tú no puedes hacer nada para mejorar, y ese conformismo lleva a la inactividad, el desinterés y va restando vitalidad.
Entiendo el proceso de crecimiento personal, conforme cumplimos años, como el ir aprendiendo más de uno mismo, y, en relación a la salud, saber cómo está tu cuerpo en cada momento, observar qué necesita y dárselo. Ver de qué nos nutrimos, cómo respiramos, de qué nos rodeamos.
El sistema sanitario no tiende a apoyar eso. Está más generalizada una actitud de paternalismo por parte del médico (te pasa esto, tienes que hacer esto) e infantilización del paciente, con una obediencia sin cuestionamiento.
Mi deseo es que a medida que llenamos nuestra biografía de momentos, también lo hagamos de madurez, que significa: cualidad del que ha alcanzado el desarrollo adecuado.
Como dice la frase: no llenes tu vida de años, y llena tus años de vida.
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