Este año he conocido otra forma de trabajo, en una clínica privada, donde, entre otras cosas, el paciente en general tiene la posibilidad de solicitar directamente consulta con el especialista, y esto me ha permitido atender consultas diferentes.
Una de las demandas comunes es cuando el paciente solicita una revisión de Neumología, sin tener ningún síntoma, sólo para saber si sus pulmones están bien.
Eso al principio me chocaba, no estaba acostumbrada, porque habitualmente las revisiones generales se hacen en un reconocimiento médico del trabajo o el Médico de Familia a través de una analítica de sangre, un ECG…
Por un lado, me preguntaba qué es lo más útil, o qué prueba realizar.
Y, conocer qué ha motivado realmente esa consulta, que, en la mayoría de las veces, es el miedo.
Por eso, me parece importante que el paciente exprese qué es lo que le ha traído hasta aquí, para poder escucharse y observar ese miedo de frente. Por ejemplo: vengo porque tengo miedo a tener un cáncer de pulmón. Fumo desde hace muchos años y tengo miedo de que mis pulmones tengan secuelas. Me han contado que un conocido ha muerto de pulmón y me ha entrado el miedo…
Entonces, ¿Qué busca el paciente? ¿Quedarse tranquilo? ¿Garantías?
Está generalizada la creencia de que, en cuestión de salud, influye la buena suerte o la mala suerte y se apodera con frecuencia el miedo, las prisas, la incomodidad, el remordimiento de conciencia…
Y, sí, ese miedo se puede transformar, pero, ¿en qué?
Para mí el peligro que tienen estas consultas es que el paciente se quede con la idea de: de momento, paso la ITV, no estoy tan mal, no pasa tanto si sigo haciendo esto…
Y el otro extremo es cuando se busca que el médico te diga que sí, que el pulmón se ve negro en la radiografía, que la capacidad pulmonar en la espirometría no sale bien…queriendo que esa noticia te lleva a un miedo que sea el trampolín a tu motivación.
¿Cuánto tiempo va a durar el efecto tranquilizador o perturbador de esa consulta?
¿Puedes, sin depender de lo que otros te digan, confiar en lo que sabes que te ayuda y lo que no?
Decide todos los días tratarte bien.
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